sábado, 25 de febrero de 2012

El prisionero del cielo, Carlos Ruiz Zafón

El superventas español Carlos Ruiz Zafón vuelve al ruedo literario con una nueva novela, ya en el tope de los libros más vendidos, que es a la vez una precuela y una secuela de su libro más famoso, La sombra del viento. Inicialmente, El prisionero del cielo cuenta sucesos posteriores a los que relata la novela que la precede, pero luego una larga retrospección, que desvela secretos del pasado de sus protagonistas, Daniel Sempere y Fermín Romero de Torres, reclama un lugar estelar y extenso del libro.

¿Cómo evaluar con justicia a Ruiz Zafón? No es tan malo como querrían los exquisitos que lo abominan ni tan bueno como juran sus más generosos seguidores. Es, sobre todo, un eficaz entretenedor que ha conseguido los elogios de, por ejemplo, Stephen King, Cornelia Funke y hasta la mismísima Margaret Atwood. Quizá La sombra del viento vaya más allá de ser un pasatiempo: aun con cierta truculencia y algunos desafíos a la verosimilitud, la novela es apasionante por su trama sin tropiezos, a la vez que una celebración de los libros apasionantes que nos ensanchan el mundo, de modo que amerita el perdón de sus defectos e incluso la relectura.

¿Está al mismo nivel El prisionero del cielo? Me temo que no. Entretenida sí es: sus 379 páginas de letra grande se nos van como agua entre los dedos. De entrada, se nos plantea un misterio que parece implicar un peligro inminente para Daniel, el narrador, y su amigo Fermín. Luego, siguiendo de cerca El conde de Montecristo, de Dumas, la novela nos narra la historia de un cautiverio en una prisión de la España franquista. Conforme avanza la lectura se hace evidente que el autor no quiere innovar ni proponer visiones inéditas sobre el pasado ni meterse muy hondo en la piel de los personajes ni deslumbrar con su cuidado estilo: su fin principal, ¿y único?, es conservar a su lector, y para conseguirlo no dudará incluso en motivar débilmente a sus personajes o en estirar con exceso nuestra credulidad, todo para que el argumento siga avanzado sin detrimento del interés.

No hay que satanizar este tipo de libros, que, contra lo que creen mucho, no nos vacunan contra obras literarias más ambiciosas, sino que nos acercan a ellas, pues percatarse de que la lectura no es el somnífero o el dolor de cabeza o la ristra de nombres y fechas que a algunos nos enseñaron en la escuela, sino una actividad al menos agradable, significa encontrarle algún sentido y, quizás, animarse en cierto momento a un esfuerzo lector más arduo y gratificante. En suma: El prisionero del cielo no es ninguna obra maestra, y saldría muy maltratada si la midiéramos con tal rasero, pero sí brinda a los lectores no muy exigentes o primerizos o aquellos que buscan una historia ligera y absorbente unas horas de compañía buena.

*El prisionero del cielo, Carlos Ruiz Zafón, México, Planeta, 2011, 379 páginas.

5 comentarios:

Augusto dijo...

Gracias nuevamente, don Javier, por una reseña bien escrita e instructiva sobre sus particulares juicios respecto a la lectura. Entiendo que la lectura puede ser un pasatiempo y no necesariamente un camino al conocimiento como dice mi admirado Osho; entiendo que la lectura no sólo puede ayudar a ganar o a entender el tiempo que pasa, sino también a matarlo, leyendo libros como los de Ruiz Zafón. Para desgracia de este autor, prefiero ver una película que haga eso por mí en dos horas que pasar días completos al lado de una historia que cree que las palabras son rígidos vehículos de una montaña rusa cuyo final nos da la seguridad de gozar sin riesgos. Eso está bien a la hora de tener sexo con desconocidos; a la hora de leer, los preservativos y las certezas son aburridos, por más que maten el tiempo de los principiantes.

Augusto dijo...

He dicho.

Anónimo dijo...

Menuda banda de perdonavidas. Qué fácil es opinar, pontificar y hacer discursos desde la mediocridad y la pedantería. Y luego entre ellos se dan palmaditas en la espalda. Conjura de necios...

Anormal dijo...

Hola, soy nueva por aquí! Leí este libro pensando que me gustaría tanto como "La sombra del viento". No fue así. No es un libro con grandes sorpresas,está bien escrito y es entretenido, pero nada más. La verdad es que me decepcionó. No sé muy bien cómo explicarlo, pero con otros libros de Zafón el misterio y el suspenso me ponían la piel chinita,aunque suene cursi. Tenía la sensación de estar metiéndome en un mundo fantástico, perfectamente bien construido y sin cabos sueltos,donde cada descubrimiento durante la lectura me sorprendía. Sentía que además de estar leyendo un libro bien escrito, estaba leyendo uno cuya historia era fantástica. Con el prisionero del cielo no sentí nada de esto. Yo soy de las que leen sobre todo para pasarla bien, para disfrutar una buena historia y quizás alguna u otra cosa más. Y aunque no sea tan exigente ni exquisita con mis gustos literarios, pienso que a este libro le faltó algo, no sé muy bien qué,para estar a la altura de otros libros de Zafón.
Me encantó lo que dices al final, aunque no sean grandiosas obras literarias, algunos libros sí que son puentes para llegar a leer a los grandes de la literatura, y Zafón, por lo menos para mí, ha sido un experto construyendo esos puentes.
Saludos :) Mariana.

Javier Munguía dijo...

Abrazo, Gus.

Hola, Mariana. Es verdad que El prisionero del cielo nos queda a deber mucho si lo comparamos con La sombra del viento. Luego de leída esta última entrega, he decidido no seguir más la serie.

Me parece que los motivos por los cuales lees son perfectamente válidos. Lo mejor ha de ser darte cuenta con ciertas lecturas de que han sobrepasado tus propósitos y expectativas.

Me alegra confirmar con tu comentario que, en efecto, algunos libros solo entretenidos son puentes para llegar a tierras más fértiles.

Muchas gracias por tu aportación. Saludos.

Related Posts with Thumbnails