viernes, 4 de marzo de 2011

La vida después del colegio y otros cuentos, Joyce Carol Oates

El talento de Joyce Carol Oates parece adecuarse mejor a la novela que al cuento. La misma autora ha declarado que sus relatos cortos son “verdaderas novelas en miniatura: abordan la vida entera de una persona, con un altísimo grado de condensación y concentración”. Sin embargo, a estas novelas en miniatura en ocasiones parece faltarles desarrollo. No es que las ficciones breves de Oates sean desdeñables: están animadas por la misma mirada aguda e indagadora de sus narraciones de aliento. Lo que sucede es que ante sus cuentos a menudo se tiene la sensación de que uno se ha perdido de algo.

Son seis los relatos que componen La vida después del colegio y otros cuentos, todos ellos protagonizados por mujeres jóvenes. Los mejores son, en mi opinión, “Balín” y “La visita”. Ambos tienen en común la presentación de una protagonista que se enfrenta con un mundo insospechado que le deja honda huella. En el primer caso, el contacto con un perro desconocido es el pretexto para que el personaje central sea testigo de las miserias de una mujer desencantada; en el segundo, la chica debe dar cara al deterioro de su abuela, aquejada de Alzheimer, a la vez que se introduce en el triste territorio de los ancianos solos. Ni uno ni otro cuento tienen punto culminante ni efecto final: el nivel de intensidad es uniforme. Quizá por ello, aunque no dejan de ser reveladores, nos dejan la impresión de obra inacabada.

Otros cuentos destacables son “La vida después del colegio” y “La modelo”. En el primero, a diferencia de los dos casos anteriores, hay un dato final que sorprende y obliga al lector a revaluar toda la narración. El resultado de la vuelta de tuerca es una exploración en una crisis de identidad por el miedo al rechazo. El único pero que le pongo es que uno de los personajes principales parece valer solo en función de otro y no de sí mismo (me refiero a “Sol”). En cuanto a “La modelo”, supone un paulatino desenmascaramiento de una mentira que ha signado de forma definitiva la vida de la protagonista. El problema es que no se explora satisfactoriamente de qué forma impacta la revelación en la joven.

Los patitos feos del libro son “Por qué no te vienes a vivir conmigo ya es hora” y “Capricornio”. En el primero, de nuevo vemos la relación entre una muchacha joven y su abuela. Lo que no vemos, o al menos a mí me ha pasado desapercibido, es el sentido de esa interacción, que tampoco tiene clímax. Hay un vacío carente de sugerencias. En cuanto a “Capricornio”, es menos enigmático que plano: una chica se involucra con un hombre por internet; cuando se encuentran, el hombre se interesa más por la prima de la chica que por esta, y termina por hacerle daño. La amenaza que constituye “Capricornio” se hace patente desde el inicio y al final da igual si daña a una o a otra muchacha.

La vida después del colegio y otros cuentos es una colección de relatos desigual de una gran novelista (léase Mamá y La hija del sepulturero), firme candidata al Premio Nobel de Literatura.

*La vida después del colegio y otros cuentos, Joyce Carol Oates, traducción de Juan Manuel Pombo Abondano, México, Norma, 2010, 231 páginas.

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