Reconozco, de entrada, que Fernando Vallejo no es santo de mi devoción. Si bien La virgen de los sicarios me pareció una recreación intensa y lograda de la violencia extrema que asola la ciudad colombiana Medellín, pero no un gran libro, con El desbarrancadero me desbarranqué: los insultos fortuitos contra los más diversos personajes, la poco convincente configuración de los seres ficticios, la reiteración de opiniones sin ninguna importancia para el desarrollo de trama y la prosa poco fluida, tropezante, cacofónica, floja, mechada de incorrecciones sintácticas, me convenció de que ese sería el último libro de Vallejo que tendría ante los ojos. Me equivoqué.
Hace unos días, de forma inesperada, recibí un ejemplar para reseñar de El don de la vida, la más reciente novela de Vallejo, publicada por la editorial Alfaguara. Prometo que no empecé a leer el libro con mala voluntad o el deseo apremiante de confirmar mi anterior juicio. Quise dar una segunda oportunidad a Vallejo. Quizá haya mejorado desde El desbarrancadero, me dije. Me volví a equivocar.
No solo no ha mejorado este escribidor colombiano: ha empeorado. Sorprende, de hecho, que una editorial con el prestigio de Alfaguara, que tiene entre su catálogo a escritores de la talla de Mario Vargas Llosa, Laura Restrepo, Tomás Eloy Martínez, José Saramago, José Donoso y Julio Cortázar, por citar algunos, se deje dar gato por liebre y publique como novela una obra que no lo parece, sino más bien el monólogo desarticulado de un hombre al que la literatura lo tiene sin cuidado.
La “historia” de este libro casi sin historia tiene como protagonista a un escritor viejo y desencantado que charla con su “compadre” mientras ambos están sentados en la banca de un parque, en un diálogo que más bien es un soliloquio donde la amargura y la cólera del escritor contra el mundo fluyen sin bridas. Pocas obras más ocurren en El don de la vida. Lo que sí abundan son los insultos. Salen mal parados García Márquez, García Lorca, Borges, Einstein, Vicente Fox, Hugo Chávez, Álvaro Uribe, María Félix, Juan Pablo II, entre muchos otros personajes. No está a discusión aquí si los dicterios son o no merecidos; lo que se cuestiona es si una retahíla de invectivas son suficientes para conformar una novela.
En la figura del “compadre” está representada la humanidad entera: el narrador lo corrije, lo censura y en ocasiones hasta lo trata de estúpido. En cuanto a la autocrítica, está ausente, a menos que se considere autocrítica insultar incluso a la propia familia. No se preocupa mucho Vallejo de reelaborar su experiencia para convertirla en una ficción con relativa autosuficiencia. Sus vivencias nos llegan desnudas y poco significativas. Invoca el narrador, identificado con el autor, otros de los libros de este, resulta reiterativo y cansado, y afirma que no le importa repetirse. La novela, pues, no va a ningún lado, a pesar de que busca ser “salvada” por una “sorpresa” final que se sospecha antes de tiempo y que no alcanza a darle sentido a tantas diatribas deshilvanadas.
Dice Vallejo en una entrevista reciente: "La literatura ya a mí no me interesa. En realidad escribo por molestar y por llenar un tiempo vacío". Gran verdad, a juzgar por El don de la vida.
12 comentarios:
Uy, creo que entonces no voy a leer este libro.
Hoy llegó parte de mi regalo de cumpleaños, dos son recomendaciones que leí en tu blog: Las mejores alas y Siete habitaciones a oscuras.
El tercero es un libro que he querido leer desde hace un buen tiempo: Historia del Rey Transparente de Rosa Montero. ¿Lo has leído?
Saludos,
Paulina
¡Hola, Paulina! Qué felicidad que hayas recibido ese par de buenos libros. Sí, leí Historia del Rey Transparente y me encantó. A raíz de tu comentario, rescaté una suerte de carta-reseña que escribí hace unos años, apenas terminé de leer la novela. Ya está en el blog, por si quieres echarle un ojo. Otros libros que me gustan mucho de Rosa Montero son La hija del caníbal, La loca de la casa e Instrucciones para salvar el mundo. Aprecio mucho tus visitas y comentarios. Un abrazo.
Si bien Vallejo se repite mucho, eso es cosa que le pasa a todos los escritores, y la diatriba, pues sí, los escritores que eligene este estilo terminan siendo aburridos...con lo que si no estoy de acuerdo es con el juicio sobre el desbarrancadero, a mi personalmente me pareció una buena novela, llena de dolor, desgarrada, claro, así es Vallejo, y pues ahí que recordar que por esta le dieron el Romulo Gallegos.
Hola, Edisson. Antes que nada, gracias por leer y comentar. Sí, recuerdo lo que mencionas. Me sigue pareciendo incomprensible que le dieran ese galardón a El desbarrancadero en 2003, sobre todo teniendo en cuenta que entre las obras preseleccionadas para llevárselo ese año estaban estupendas novelas como Soldados de Salamina de Javier Cercas y El vuelo de la reina de Tomás Eloy Martínez.
Estoy de acuerdo en que el libro de Vallejo es desgarrado; el problema me parece la poca elaboración literaria que veo en él. Me da la impresión de que el autor volcó en el texto sus recuerdos sin preocuparse por hacer verosímiles a sus personajes con la excusa de que aquello le ocurrió en la realidad. La terrible madre, por ejemplo, casi diabólica, me resulta absolutamente increíble. La estructura la veo floja, mechada de todas esas diatribas que muchas veces son fortuitas y se repiten hasta el hartazgo. En fin. Nunca he entendido por qué se encumbra a Vallejo como un maestro de la novela. Estoy consciente, sin embargo, de que en cuestiones literarias nadie tiene la última palabra y no existe un solo criterio que pueda alzarse como universal. Saludos y hasta pronto.
Bueno, entiendo su punto Javier, pero pues lo de Vallejo no es la construcción de personajes, el simplemente presenta a las personas, en este caso sus familiares como los ve, a través del prisma de ciertas emociones en ciertos momentos, así lo veo yo; ahí novelas cuyos personajes no son creíbles, y no dejan de ser buenas novelas(Un Mundo Feliz, el mismo Huxley decía que su "salvaje" era algo acartonado). Yo personalmente si creo que la obra de el tiene un gran valor, sin decir claro, que sea el mejor, o endiosarlo como hacen muchos. Es un escritor con limitaciones, pero si algo es meritorio en Vallejo es una especie de ritmo, de poesía en prosa que maneja; tal vez el problema de los personajes es que al no le interesa crearlos, tal vez solo le interesa expresar cierto estado emocional, como creo es el caso de los escritores de la diatriba, como Bloy o Celine.
Ahora,entre los críticos las opiniones son muy divididas, escritores de la calidad de William Ospina tienen una buena imagen de su obra, Pablo Montoya, por otro lado, crítica su "fascismo" político, y ud. entre otros, señalan propiamente falencias literarias; tal vez me gustaría conocer su opinión sobre otros libros de Vallejo, como manualito de impostorulogia fisica o la puta de babilonia, o las novelas del "rio del tiempo", que creo yo, tienen ese caracter más elaborado literariamente que ud. reclama.
Me parecen muy valiosos y estimulantes tus comentarios, Edisson. Me interesa leer La puta de Babilonia para enterarme bien a bien de las atrocidades cometidas por la Iglesia católica a través de los siglos. Supongo que hay mucha diatriba, pero no me molestaría, ya que el libro se anuncia como ensayo y no como novela. Asumo que es un texto muy bien documentado.
Me dio curiosidad leer ese serie de novelas de Vallejo que mencionas, las del "río del tiempo". Saludos y hasta pronto.
Me alegra que tenga curiosidad por las demas obras de Vallejo, y su estilo de ensayo es muy interesante, recomiendo particularmente su "tautologia darwinista" y la puta de babilonia, ojala ud. pueda despues, publicar en este blog, una reseña sobre alguno de estos libros.
Espero tener oportunidad de leer próximamente La puta de Babilonia y reseñarla aquí. ¡Saludos!
Javier, agradezco mucho tus reseñas, vivo en Ciudad Juarez y aca en particular los libros son caros y resulta decepcionante comprar algunos que resultan un fiasco. Muy agradecido por las reseñas de novelas juveniles, muy acertado. Ya dije gracias?..bueno pues Gracias
Muchas gracias por tu visita y comentario, Aldea. Espero leerte por acá de nuevo. Cordiales saludos.
No parece, ni siquiera, medianamente inteligente, decir que no se va a leer un libro, o a comprar, si quiera, sólo porque un crítico, bueno o malo, (y no es personal señor Javier), da su opinión personal...¿Y sus propios criterios? ¿No importa? ¿y, si Javier se equivocara? Y, si simplemente, ¿No fuera él un Nom Pus Ultra?...Se privarían de leer un excelente libro como la Puta de babilonia, por eso? El señor Javier elogia en su reseña a Vargas Llosa, un descarrilado pilitico, alguien que vendió un reportaje periodístico donde se desnudava la crueldad de un gobierno, a alguien que, buscó, durante tanto igualar en galardones a García Márquez...¿Y qué?, es su opinión personal...Y sí, F.V. es un grosero, soez, impropio y todo lo que quieran, pero es uno de los últimos criticos-irónicos-realistas de nuestro siglo y, he de admitir qé, en ocaciones se esfuerza mucho en ello, y que, a veces dice disparates y hasta pendejadas, y llama mucho la atención, es decir, es muy notorio....Pero es inofensivo y honesto y no vende su intelectualidad ni su conciencia. Buena suerte a todos!!!
Gracias por tu comentario, anónimo. Aprecio los disensos planteados en términos respetuosos, como el tuyo. Me sorprende que consideres poco inteligente no leer un libro a causa de una reseña. ¿Cuál es la función de las reseñas, entonces? ¿No es orientar al lector a decidir sus futuras lecturas, además de generar discusión sobre lecturas ya hechas? Lamentablemente, el tiempo es muy poco y los libros son muchos. No podemos leer todo lo que quisiéramos o lo que nos da curiosidad. No tiene nada de censurable descatar un libro a raíz de la reseña de un lector en el que confío o con cuyos juicios me identifico, ¿no te parece? Yo he leído muchos libros animado por reseñas entusiastas. Lo contrario es perfectamente válido.
Puedo equivocar mi juicio, por supuesto. De hecho, he seguido leyendo a Vallejo, pese a mi desencanto con varios de sus libros. Siempre estoy dispuesto a rectificar mis opiniones si lo considero justo. Sin embargo, lo central, creo, es reconocer el carácter subjetivo de la recepción literaria. Quizá podemos coincidir al hacer el análisis de una obra literaria, pero difícilmente coincidiremos unánimemente a la hora de evaluar sus logros. Recuerdo a un crítico que se preguntaba cómo era posible que un amigo suyo, crítico también, viera y odiara en El paraíso perdido lo mismo que él veía y amaba. Así es la recepción literaria y habrá que asumirla de ese modo. El propósito de la crítica no debería ser el hallazgo de una "verdad" que no existe, sino, como bien dice mi amigo Gutto Wong Campos, la persuasión de los lectores a través de buena prosa y argumentos convincentes.
Tu idea sobre Vargas Llosa me parece pobre. ¿Que ha buscado igualar en premios a García Márquez? No solo lo iguala, sino que lo supera por mucho, sobre todo porque Gabo hace mucho que no acepta premios y Mario es un escritor al que le gustan los reflectores. ¿Que es un descarrilado político? No. Es un señor que evolución del socialismo al liberalismo. Podemos compartir o no ese viraje, pero don Mario nunca ha ocultado sus razones, muy comprensibles. Además, sus posturas políticas, casi siempre polémicas, no afectan su sólida obra literaria, que lo respalda y cuya calidad ha sido reconocida por propios y extraños.
Tienes razón en cuanto a que Vallejo es inofensivo. La puta de Babilonia me parece un documento valioso y necesario, aunque algo cansador por su falta de capítulos (como todos los libros de Vallejo) y porque se vuelve reiterativo (será que las infamias de los papas no pueden ser muy distintas entre sí). Nunca le he reprochado a Vallejo que sea grosero, sino que la base de algunos de sus libros sean exclusivamente las diatribas. De todos modos, sigo leyendo a Vallejo. Sospecho que nunca me parecerá un gran escritor, pero creo que tampoco es despreciable. Sobre todo su figura me resulta atractiva. Sus libros parecen capítulos de una misma y triste historia, la suya, la del desencanto llevado al extremo.
Saludos.
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