miércoles, 18 de noviembre de 2009

Sexy, Joyce Carol Oates

De Joyce Carol Oates se puede decir que, prácticamente, ha frecuentado todos los géneros literarios: novela, novela corta, cuento, teatro, poesía, ensayo, literatura infantil y literatura juvenil. Es a este último rubro, la literatura para jóvenes, que pertenece la obra que ahora me ocupa: la novela Sexy, que aborda el vigente tema de la persecución social en razón de la preferencia sexual.
Aunque narrado en tercera persona, este libro nunca se aparta de la perspectiva de su protagonista, el joven de 16 años Darren Flynn, con todas sus dudas e inquietudes en medio de su proceso de autodescubrimiento. A partir de que su cuerpo se desarrolla, Darren se siente observado por cientos de miradas, lo cual lo halaga a la vez que atemoriza. Una de esas miradas es la de su profesor de lengua, el señor Tracy, quien incluso le toma fotos cuando el joven participa en competiciones de clavados.
Una tarde de nieve, el señor Tracy invita a Darren a subir a su coche para llevarlo a casa. No muy convencido, el muchacho acepta. Dentro del coche, los sucesos son confusos: al parecer, Tracy hace intentos de declarar su atracción al joven, sin atreverse del todo.
Poco después, Darren es testigo de una conjura orquestada contra Tracy por un alumno resentido ante una mala calificación: se acusará al profesor de ser un pedófilo, vinculándolo con pornografía infantil y acusándolo de violar a un niño. Aunque conoce la falsedad del cargo, Darren no se ve impelido a intervenir, pues piensa que las cosas no pasarán a mayores. Pero la mentira se vuelve una bola de nieve que va destruyendo la reputación y la vida del señor Tracy. La mentira mil veces repetida termina por volverse verdad y Darren deberá decidir si callarse o alzar la voz a favor de su profesor.
Como muchas novelas para jóvenes, Sexy es una novela de formación, ya que su protagonista va madurando conforme avanza la novela, cruzando un umbral que lo transformará de niño a joven, y de joven a hombre. Darren será testigo de los prejuicios sociales más arraigados y nefastos, y de cómo la justicia brilla por su ausencia en una sociedad cruel y paranoica.
Sexy también da cuenta del enfrentamiento entre el individuo y la autoridad institucional: si bien aquél puede optar por defender la verdad, ésta resguardará ante todo su propia permanencia, pisoteando, de ser necesario, todo tipo de valores.
Sin duda, Sexy mueve a la reflexión, nos sensibiliza y a la vez nos enfrenta con un espejo despiadado que nos muestra nuestras peores y más extendidas taras.
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