jueves, 12 de noviembre de 2009

Mamá, Joyce Carol Oates

Además de la muerte de los hijos, la pérdida de la madre debe de ser una de las experiencias más perturbadoras que puede vivir un ser humano. Más todavía si dicha pérdida se da de forma violenta y fortuita. En su más reciente novela traducida al español, Mamá, Joyce Carol Oates ahonda en este desgarramiento y las repercusiones que conlleva para su protagonista, la treintañera Nikki Eaton.
La novela, narrada por Nikki, arranca con una cena de Día de las Madres en la que se hace patente el abismo que separa a la muchacha de su progenitora. Con su trabajo como periodista, Nikki ha conseguido la independencia económica y se ha mudado a una ciudad cercana para escapar, entre otras cosas, a la influencia de su madre, a quien ve de cuando en cuando. Nikki es la oveja negra de la familia: a diferencia de su dominante hermana mayor, casada y con dos hijos, no ha sentado cabeza; por el contrario, se ha vuelto la amante de un hombre veinte años mayor y casado. Además, su apariencia no es la que su madre desearía: se ha cortado el pelo estilo “punk”, se lo ha teñido de morado y usa ropa demasiado atrevida para el gusto conservador.
Casi al final de la cena, la madre reprocha una vez más a Nikki su relación adúltera, por lo cual ésta decide castigarla privándole de sus llamadas por unos días. Nunca habría pensado Nikki que la próxima vez que viera a su madre, poco tiempo después, sería muerta, asesinada en el garaje de su casa. A partir de este deceso tan inesperado como doloroso, Nikki irá descubriendo, poco a poco, una imagen desconocida de su propia madre. Imagen que, a su vez, irá transformándola a ella misma.
La mayor parte de esta obra de casi 500 páginas constituye una indagación de Nikki en su propio dolor, en sus propias culpas y en la vida desconocida de su madre. Paradójicamente, el primer acercamiento profundo entre madre e hija se da cuando aquélla ha muerto.
No es esta una novela donde ocurran muchas cosas, o que mantenga en vilo al lector por medio del suspenso. En realidad nos enfrentamos a un libro moroso, detallado. Pero en esta ocasión lentitud no equivale a aburrimiento. Oates seduce sobre todo por la profunda caracterización de sus personajes, de una pasmosa naturalidad. A la vez que contribuyen al retrato completo de la madre, los personajes exponen sus propias glorias y miserias de forma tan vívida, tan persuasiva, que terminan por valer no sólo como comparsas de Nikki y su madre, sino por sí mismos.
Mamá tampoco es una novela que se proponga demostrar postulados específicos. No responde, sino que indaga, cuestiona, problematiza. De ahí que resulte inquietante para sus lectores.
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